Guardianes de la galaxia Vol. 2 | Crítica

Cassettes antiguos llenos de nostalgia y entretenimiento

Dar vuelta a un antiguo cassette para escuchar el lado contrario es de aquellas pocas cosas que no muchos tuvieron la oportunidad de vivir pero que todos conocemos de sobra. La nostalgia que nace de ver este tipo de artefactos de tecnología pasada es uno que desde la primera Guardians of the galaxy ya sentíamos. Este cassette de super heroes necesitaba contener en su lado b algo más que sólo una dosis doble de lo entregado anteriormente y, para fortuna de todos, al dar play a este singular grupo de personajes, el resultado sigue siendo una gran sonrisa.

Guardians of the galaxy Vol. 2 arranca con un gancho de ternura a través de una escena que en apenas tres minutos y medio nos indica el camino que tomará James Gunn para contar la historia de esta singular secuela. No se trata de mostrar colosales enfrentamientos intergalácticos, o larguísimas escenas de acción sino de las pequeñas cosas y detalles que nos permiten relacionarnos con todos sus personajes. Como si los grandes conflictos del universo no fueran suficiente razón para dejar de divertirse, bailar, cantar o dejarse llevar.

Gunn nos pone donde quiere apenas comienza el filme, sin mayores rodeos. Lo sabemos y entendemos que todo ha sido diseñado para mover sentimientos específicos en el espectador. Es casi injusta la manera en que se las arreglan para disparar este tipo de respuestas emocionales, pero el sentimiento interior refleja justo lo contrario: diversión a pesar de todo. Muy disney sí, muy marvel sí, pero a final de cuentas entretenimiento que despega a sus personajes del tratamiento recibido por otras cintas del mismo universo.

Reconocer en este abundante cultivo de efectos especiales las motivaciones de cada uno de los personajes es algo con lo que su antecesora apenas había coqueteado -sobre todo por la tarea de introducirlos a un público que apenas y los reconocía- pero de manera esporádica, entre escenas de acción y chistes comenzamos a entender los conflictos que atraviesan estos anti-heroes. El acierto de Gunn fue entender que este atípico grupo tenía más libertad en esta secuela para abordar su génesis como individuos. Muchos de los diálogos que ahondan en estos aspectos le permitieron construir personajes más humanizados; la empatía que genera conocerlos de ese modo también aumenta nuestro deseo por verlos a salvo. Nos importan.

Algunos de ellos se valen del humor para generar ese sentimiento, otros de la ira, algunos más con destellos de romance esporádico y está aquel que con el simple hecho de parecer un niño pequeño nos gana completamente. Punto a favor es el desarrollo de las subtramas y las relaciones que se desprenden de ellas. Entendemos -no a profundidad por obvias razones- sus miedos, sus deseos y el porqué de su particular e individual forma de ser.

El villano interpretado por Kurt Rusell que disfraza sus intenciones de manera altruista recuerda un poco a Star Trek: The Motion Picture (Robert Wise, 1979) y Starlord a un Captain Kirk engañado por un ente que parece ser la respuesta universal a todas las preguntas. Este es el acercamiento más evidente de la cinta a su faceta de ciencia ficción.

Como en muchas películas son utilizadas -de manera ligera eso sí- metáforas cósmicas para tratar de resolver los más antiguos cuestionamientos del ser humano: el propósito de la vida, la soledad, las relaciones humanas -y no humanas-, las fronteras cósmicas y su relación con Dios, la inmortalidad y el uso del poder que otorga el conocimiento.

Todo este cocktail se ve aderezado con una banda sonora y música compuesta específicamente para subrayar la carga de ligereza, frescura y nostalgia que ha dotado a Guardians of the galaxy una personalidad y voz únicas. Las piezas elegidas por James Gunn hablan por sí mismas. La añoranza de tiempos pasados, con ritmos setenteros combinados y la oportuna composición de Tyler Bates con piezas sinfónicas, es evidente.

Algunos de los villanos parecen ser utilizados solo para seguir dando cohesión al universo cinematográfico que han creado y otros de manera sorprendemente contraria otorgan esa sensación de magnanimidad y peligro: la galaxia realmente se ve amenazada por sus ambiciones.

No es difícil sentirse atrapado por la película y para cuando está resuelto el tercer acto nos tiene justo donde quería. Aunque es evidente que el humor infantil a veces carente de inteligencia por momentos rompe la cinta. David Hasselhoff y compañía deben saberlo… marcaron una época, que sin duda  -dicho sea de paso- seguirá haciendo sonreír a través del absurdo o del humor blanco. Mientras eso pasa, podemos seguir esperando a que fabriquen a Kitt el auto increíble, vuelvan a vender Walkman en las tiendas o que estos Guardianes de la Galaxia saquen el -hasta ahora- inédito volumen 3.

Vean cine, el cine es vida.

Tags:

  • Mostrar comentarios (0)

  • maglu

    Para mi es la mejor película de súper héroes, hermosa ambientación, tiene gracia y también profundidad, espero que salga la 3!!! Muy buena reseña 🙂

Your email address will not be published. Required fields are marked *

comment *

  • name *

  • email *

  • website *

Ads

También Podría Interesarte

X-Men Days Of Future Past | Crítica

Vaya predicamento el de los mutantes. No el de su naturaleza o el de ...

Suicide Squad | Crítica

De promesas y esperanzas en las cintas de superheroes. Cuando una promesa nace hay ...

La Morgue ‘The Autopsy of Jane Doe’ | Crítica

La morgue es un lugar en el que difícilmente la mayoría de personas podría ...