X-Men Days Of Future Past | Crítica

Reiniciando el pasado

Vaya predicamento el de los mutantes. No el de su naturaleza o el de su eterno debate existencial. Sino el predicamento de tratar de salvar su franquicia. Ese de sobrevivir a un mundo cinematográfico lleno de super héroes y de grandes adaptaciones de comics.

Days Of Future Past es una oda a la salvación de la franquicia. Una rendención y no solo de los personajes que observamos en la cinta, sino de los errores de aquellos que se encargaron de continuar la saga después de que Singer la abandonara en X-Men 2.

Temprano en el filme podemos encontrar cierta inspiración y paralelismos con Terminator, en esa introducción al mundo distópico que propone y también algún parecido con 12 monos y sus viajes en el tiempo. Y dicho sea de paso, algunas escenas introductoras recordarán a algunos avispados el estilo visual de Fritz Lang en Metropolis.

Podemos encontrar escenas en esta película que vivirán desde ahora en la memoria del cine de superhéroes. Secuencias también, que valiéndose en unos casos del humor y genialidad (QuickSilver), y en otros de la reflexión (Charles) se abren paso en la cinta para conectar muy bien con el público.

El lenguaje cinematográfico es uno sumamente justo (si cabe decir). Uno que realmente no sale de su zona de confort, pero que es inteligente a la vez. Su discurso trata de ser directo con el público, en lugar de distraerlo de su narrativa a través de embates visuales excesivos. Y esto se agradece pues la historia es compleja en ciertos aspectos.

Es irónicamente el propio pasado lo que más daño le hace. Quien no haya visto la mayoría de cintas de X-Men, podría sentirse perdido y un poco desorientado. First Class es una película que puedes abordar sin ver las anteriores entregas, pero la experiencia completa de Days Of Future Past se logra cuando por lo menos has visto un par de películas anteriores. Ni acierto ni error en ese sentido cabría anotar.

Jennifer Lawrence recuerda con paso ligero su personaje en American Hustle; Peter Dinklage luce muy bien como el antagonista y algunos momentos con mutantes conocidos completan el cuadro. Pero es sin duda James McAvoy como Charles Xavier quien se lleva un característico mérito. Es un Charles mucho menos centrado, más perdido en sí mismo. Michael Fassbender por su parte genera su propia faceta. Es el Magneto radical sometido a impulsos e ideales muy acordes a la época (70’s).

Aquel discurso de enmendar esa aversión hacia lo diferente, tema que ha caracterizado tanto a películas como a historietas de X-Men sigue presente aunque un poco diluido. Una película de verano que es más inteligente que el promedio pero que no evita múltiples problemas de continuidad (sobre todo con las demás cintas). A final de cuentas una película de mutantes, que intenta destacar -con mediano acierto- entre la mayoría de cintas de superheroes en su intento por humanizar -entre pasado y futuro- a los mutantes de Marvel.

Vean cine, el cine es vida.

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