Avances publicitarios de películas, menos es más.

Avances publicitarios, esos otrora bien armados señuelos que nos mostraban sólo lo necesario para engancharnos a una trama. Pretenden despertar en nuestras mentes la curiosidad, el ansia y deseo por seguir mirando, por conocer más sobre la historia que se deposita en ellos. Algo cierto es que el elemento de comunicación masivo que ha representado internet, ha cambiado la forma en que interactuamos con ellos.

Tal vez los más atinados spots de televisión o adelantos, viéndose dosificados no irrumpirían tan violentamente en la forma en que disfrutamos una película, pues bien espaciados y en cantidades acertadas, son un arma sumamente útil para atraer audiencia a una película. ¿Pero qué pasa cuando ellos mismos ponen en jaque al film? ¿Qué cuando se convierten en un arma que arruina la experiencia del usuario en lugar de crear un gancho?

Quizá para las personas que no tienen un acceso constante a internet, o a quienes no tienen la costumbre de revisar sitios de noticias, esto no sea un gran problema. Pero algo queda claro entre todas estas preguntas: el constante bombardeo al que somos expuestos en internet por los diferentes medios de comunicación, ha permeado la forma en que terminamos disfrutando una cinta.

Es en cierto sentido una autentica lástima, ver como algunos avances utilizan los mejores momentos de los films intentando atraer toda la atención posible. Podría decirse de manera certera, que quienes ven esta cantidad arrolladora de avances, pueden construir un monstruo de Frankenstein con ellas, uniendo pedazos aquí y allá. En el peor de los casos, sin ninguna otra cosa que explorar en la cinta al final.

Esto sin duda entorpece la experiencia en una sala de cine y más que otra cosa, crea expectativas altísimas de las cintas que utilizan sus picos dramáticos o de acción como trailers o clips continuos. Al final cuando se ve por fin el producto terminado, si no llega a ser la mega bomba construida que se nos prometió, la gente termina sumamente decepcionada y el “hype” se desinfla, no sin antes pasarle factura a las carteras de las personas.

De mencionar algunos casos que circulan últimamente con ello, nos encontramos con Evil Dead, cuyo tráiler promocional incluía escenas que no se pudieron ver en la versión que presentaron en cines. Sea el caso de Iron Man 3, cuyas expectativas y “hype” crecieron de manera estratosférica para caer de manera abrupta al momento de ver la película. Adelantos que quemaron partes del film que más adelante causaron dolor de cabeza al público, pues agotaron los momentos álgidos de la cinta.

Se suscriben por igual todos los clips de The Avengers, el reciente tráiler de Ender’s Game, cuyos segundos finales harán eco en las personas que conocen el libro y en general una tanda de agresivas producciones que confunden “marketing” con “embuste” y que entorpecen el visionado de su propio producto. Claro que, en ese sentido, no pueden quejarse de absolutamente nada, pues como técnica para capturar público, les funciona muy bien, en cuanto a dinero recaudado.

Siempre queda la opción de no verlos, de pasar por alto todos aquellos avances que nos prometen hiper producciones que elevan las expectativas y conducen en muchas ocasiones a la crítica negativa. Pero para aquellos que gustan de ver algún avance, lo mínimo sería que los presentaran de manera inteligente, dosificados y sobre todo, con el contenido controlado. Es muy probable que para la segunda camada de películas de Marvel podamos esperar una lluvia de avances que deberían de tomarse con pinzas por quienes realmente quieran llegar con aquella ilusión de conocer sólo lo necesario para no entorpecer su propio disfrute.

En tanto sigan estas megas producciones como las películas más taquilleras, podremos constatar que los avances continuarán siendo el arma de doble filo que el cine norteamericano y sus blockbusters han instaurado. Quizá antes teníamos avances de igual manera, y algunas veces en la misma cantidad, pero la universalidad del contenido en internet, nos permite ver avances que ni siquiera están destinados a la región donde vivimos. De esa manera, esta masiva carga de adelantos, debería ser en todo caso, ignorada un poco. Quizá sólo así, podremos contrarrestar el mal sabor de boca que da, cuando conoces una película sin haberla visto en realidad.

Vean cine, el cine es vida.

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